Este
es un estudio de un espacio público, mal llamado “Bantú”. Es un bar ubicado en
la Calle 66 Nº 55 A 03, entre barranquilla y Carabobo. Más que un “BAR” para
los estudiantes y habitantes de las cercanías de la universidad de Antioquia,
Bantú o el sector también llamado “la Curva” se convierte en un punto de
encuentro, para una diversidad muy particular de actores culturales: que van
desde representaciones regionales de
Colombia como costeños, paisas y santandereanos, como también están las bien
llamadas tribus urbanas como los
roqueros, punkeros y metaleros, incluyendo los pequeños y grandes comerciantes
del sector.
El
significado connotativo de la palabra bantú, indica conjunto de lenguas
habladas en África, donde interactúan culturas, con la pluridiversidad
etnográfica de África haciendo alusión a una comparación metafórica, de la
pluriculturalidad que se presenta en Bantú.
Para hacer etnografía en Bantú es necesario adentrarse
en un grupo, aprender su lenguaje y costumbres, para hacer adecuadas
interpretaciones de los sucesos, si se tienen en cuenta sus significados; no se
trata de hacer una fotografía con los detalles externos, hay que ir más atrás y
analizar los puntos de vista de los sujetos y las condiciones
histórico-sociales en que se dan. Desde una perceptiva objetiva.
En
1990 se empieza con la urbanización del sector y en 1995 nace el bar “bantú”
sin perder su característica inicial a la de una zona marginal, las gentes del
sector empiezan a sobrevivir de negocios ilegales, Esto no se hubiera visto
nunca en la fundación de otras universidades como la Pontificia Bolivariana,
que queda en un estrato social más alto en consideración a la ubicación de la
UdeA.
Situándonos en el
Bantú de “ahora” está demostrado
científicamente que es casi imposible que un estudiante de la Universidad de
Antioquia no haya escuchado en algún momento de su carrera la palabra Bantú.
Quizá en algún corrillo, en algún letrero indecente o en alguna injuria hacia
el bar. Sin hacer una generalidad los que convergen en este lugar son individuos
de personalidades fuertes, radicales, pensantes intelectuales, que buscan
“relajo” y descanso, en un lugar donde parcialmente no se encuentran juzgados
por la ley o las normativas de conducta social.
Bantú por la afluencia de identidades, promulga libertad de pensamiento y abierto a todo tipo de personas que quieran estar allá, pero la realidad es que la estigmatizacion que se le tiene a los actos amenazantes del estado, en contra de los estudiantes y este tipo de espacio de esparcimiento hacen que se vuelvan excluyentes con personas ajenas a este tipo de espacios, pero que intentan romper con este tipo de rechazos.
En
un aspecto cultural, hay que tomar en cuenta las diferentes culturas que
existen en este país y que interactúan porque se consagran y convergen por el
vínculo universitario, debido a que encontramos grupos étnicos que tienen una
forma muy especial de comunicación y de comportamiento grupal. Son grupos muy unidos y cerrados que no
permiten el ingreso de personas ajenas o extrañas; las comunidades indígenas tiene una cohesión muy fuerte y una
tradición oral muy arraigada, mediante la cual se transmiten valores y
comportamientos, entre estos últimos podemos destacar su hermetismo hacia
personas que no pertenecen a su grupo étnico a los que no proporcionan
información sobre la realización de sus rituales y valores culturales.
Conocí
la historia de Carlos un vendedor
ambulante quien lleva trabajando aproximadamente 7 años en el sector, y me
comento las horas más productivas del día en el que se hace lo del diario y le
da para sostenerse a él y a su familia; “Entre las 6 y 10 de la noche se vende
mucho cigarrillo y chicles” me comento, que le agradaba venderle a los
estudiantes porque de alguna manera la interacción que tiene con ellos hace que
su producción no solo sea económica, sino también intelectual.
También
hable con el Hoy administrador del bar “Bantú” y me
comento, que se encontraba en un proceso de “recuperación de identidad” por
llamar de algún modo la privación que quiere hacerle al nombre de “Bantú” como
solo el BAR de reggae y rock, no como la curva o punto de encuentro como lo
tienen interiorizados los estudiantes y habitantes que frecuentan el sector.
Las
mini tiendas ubicadas a los alrededores del sector, impulsan la economía
capitalista de pequeños empresarios, incitando al consumo de diferentes
productos del mercado. Ya que cierta parte de la población universitaria se ve
obligada a mercar comida para que les rinda el día sin tener que viajar hasta
la casa.
cabe
aclarar que por el sector se encuentra un garaje inmenso donde se parquean los taxistas, y ellos clandestinamente
venden un vino, reconocido por los estudiantes como el “luminoso” que sin sello
de la DIAN se vende mucho más económico que legalizado.
una
tribu urbana que se caracteriza por el tipo de música que escuchan, un rock
sencillo de melodías simples, los punkeros
hacen parte de los actores culturales que interactúan e intervienen en la
normalidad del sector, pues con sus atuendos dan amplias demostraciones de sus
personalidades y rasgos característicos de su identidad cultural. De ropa por lo
general negra combinada con fucsia y tonos violetas y morados.
los
Roqueros son de actitud y vestimenta
más fuerte, en ocasiones rudos o agresivos llaman mucho la atención por su
atuendo oscuro y con correas y accesorios plateados.
Tuve
la fortuna de encontrarme con jóvenes estudiantes de sociología de avanzados
semestres con proyectos de investigación y acción participativa, con muy buenas
propuestas para el desarrollo integral de las comunidades donde viven, Grupos o
semilleros de Investigación, CULTURAS
ACADEMICAS, se me hizo interesante ver como desde un lugar tan abierto se
generan espacios de proyección con fines benéficos para la comunidad.
Un
canal por el que circula información en Bantú son los muros donde los artistas
inspirados reflejan sus estados de ánimo y percepción del estado, reflejando un
acción a un mensaje publicitario de uno de los paraderos del bus que tiene la
universidad de Antioquia, hay un logo de Coca-Cola y encima de él hay en
aerosol una equis de rechazo al “imperio Coca-Cola” el hecho objetivo del mensaje es vender el
producto, la revelación de si mismo que hace el individuo que tacha el producto
connota la negación y rechazo absoluto al consumo del producto. La relación que
puede existir entre el anuncio publicitario y el que lo tacha, es que es un
producto reconocido por el que lo rechaza y está contaminando visualmente un
espacio que el concurre para tomar el bus.
los
murales, donde los que frecuentan el lugar, plasman su ideología, creencia,
arte y cultura.
Con
los nuevos derechos del ciudadano, la interiorización de la población que
habita el espacio publico de bantú, practican el derecho al lugar, donde cada
habitante de la ciudad elije donde quiere estar, de acuerdo a sus rutas de
acceso de este modo los habitantes de ciudadela universitaria, por dar un
ejemplo de muchos elijen desplazarse a la curva “Bantú” después de clase por su
fácil ruta de acceso. Donde también aplicaría el derecho al espacio publico
donde empleados, estudiantes y desocupados expresan ciudadanía cultural con la
amplia posibilidad de ser reconocidos y existir.
Además
este lugar se convierte quizá en un legado histórico de generación en
generación, por los estudiantes; convirtiéndose así en un derecho y quizá un
deber del estudiante de la universidad de Antioquia a que por lo menos sepa
¿Qué es bantú? y ¿Dónde queda?.
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